Cómo cuidar un anillo de compromiso

Ahora que has conseguido (o entregado) el anillo de compromiso soñado, comienza una nueva misión: mantenerlo tan brillante y cuidado como el primer día. Una joya tan especial merece atenciones especiales. ¿Cómo cuidar un anillo de compromiso? Aquí te entregamos las mejores prácticas para que ese diamante (u otra piedra) siga deslumbrando y el metal se conserve impecable por años y años:

1. Limpieza regular y delicada: Con el uso diario, es normal que el anillo acumule polvo, grasa natural de la piel, restos de crema, etc., que le quitan algo de brillo a la piedra. La buena noticia es que limpiarlo en casa es sencillo. Una vez cada una o dos semanas (dependiendo de qué tanto lo ensucies), prepara un recipiente con agua tibia y unas gotas de jabón neutro o detergente de platos suave. Deja el anillo en remojo unos 20-30 minutos. Luego, con un cepillo de dientes de cerdas muy suaves (nuevo, que esté limpio), frótalo delicadamente, especialmente por debajo de la piedra donde más se acumula suciedad. Enjuaga con agua tibia abundante y sécalo con una servilleta sin pelusa o un paño de microfibra suave. ¡Verás cómo recupera su brillo! Evita usar productos químicos agresivos o pasta de dientes (mucha gente cree que la pasta sirve, pero puede ser abrasiva con el metal). Si la piedra sigue sin brillar como quisieras, quizás necesite una limpieza profesional más profunda, que siempre puedes hacer cada cierto tiempo en la joyería.

2. Manipulación cuidadosa y evitar golpes: Aunque los diamantes son muy duros, un golpe fuerte en el ángulo incorrecto podría astillar una gema o aflojar su engaste. Asimismo, los metales preciosos pueden rayarse o deformarse con impactos. Por eso, quítate el anillo en actividades rudas: si vas al gimnasio a levantar pesas, si harás jardinería, tareas de mecánica, jugar algún deporte de contacto o cargar objetos pesados… mejor guárdalo. Ten un cajita o bolsita segura donde guardarlo en esos momentos (¡y acuérdate de ponértelo de nuevo luego, para que no se pierda!). También cuidado en la cocina: si amasarás con las manos o manipularás alimentos grasos, el anillo puede ensuciarse mucho; más práctico sacarlo temporalmente. Y siempre lejos de corrosivos: productos de limpieza fuertes como cloro, lejía, ácidos, etc., pueden opacar el metal e incluso afectar algunas piedras. Usa guantes o retira la joya cuando limpies con químicos.

3. Ponte el anillo después de arreglarte: Un tip sencillo para el día a día: deja el anillo como toque final cuando te arreglas. Los cosméticos, perfumes, lacas, cremas, bloqueadores solares… todos esos productos pueden ir dejando película sobre el anillo. Lo mejor es aplicarte cremas y perfumes primero, dejar que se absorban unos minutos, y recién después ponerte tu anillo. Así minimizas el contacto de la joya con sustancias que puedan opacarla.

4. Almacenamiento seguro cuando no lo uses: Si por alguna razón te lo quitas por temporadas (por ejemplo, hay quienes no duermen con anillos, o te lo sacas para nadar, etc.), procura tener un lugar fijo y seguro para guardarlo. Ojalá en una cajita forrada o un joyero con compartimiento suave individual, lejos de otros accesorios que puedan rayarlo. No lo dejes al azar en cualquier superficie donde pueda caerse o perderse. Un pequeño hábito como tener un platito joyero en tu mesa de noche puede salvarte de sustos.

5. Precaución con las argollas de matrimonio y otros anillos juntos: Cuando llegue el momento de usar también la argolla de matrimonio junto a tu anillo de compromiso, ten presente que el rozamiento entre ambos puede desgastar un poco con los años. Es normal ver en anillos de compromiso antiguos una pequeña marca en el costado donde fricciona la alianza. Para minimizar eso, asegúrate de que ambos anillos estén bien diseñados para usarse juntos. Algunas novias optan por soldar los dos anillos después del matrimonio para que queden unidos y no rocen (aunque entonces ya no podrían usarse separados). Eso es opcional. Otra opción es tener la argolla con un pequeño calce si el anillo de compromiso tiene una montura muy peculiar. En cualquier caso, es algo menor, pero es bueno saberlo. Nosotros podemos asesorarte sobre qué tipo de argolla va mejor con tu anillo de compromiso para formar un set armonioso y cómodo.

6. Productos específicos de limpieza: Existen en el mercado líquidos limpiadores de joyas y paños especiales para pulir oro y diamantes. Si decides usarlos, asegúrate de que sean de buena calidad y aptos para el metal y piedra de tu anillo. Un paño pulidor suave puede ser tu aliado para sacar huellas diarias sin rayar. En nuestra tienda, por ejemplo, contamos con kits de cuidado de joyas que recomendamos a nuestros clientes, con todo lo necesario para limpieza casera segura. Un consejo casero: evita sumergir anillos con perlas, esmeraldas u otras piedras porosas/delicadas en limpiadores químicos, esas gemas requieren cuidados particulares (pero la mayoría de anillos de compromiso con diamantes aguantan bien la limpieza con jabón suave como describimos arriba).

Con estos cuidados, tu anillo de compromiso se mantendrá resplandeciente. 

En Sofía Diez, no solo te ayudamos a elegir el anillo de compromiso perfecto, sino que estamos a tu lado para ayudarte a conservarlo. Nuestros expertos joyeros pueden orientarte en cualquier duda de cuidado, desde cómo limpiar ciertas monturas hasta cuándo es momento de venir a un pulido profesional. 

¿Listo para dar el siguiente paso en tu historia de amor? Si aún buscas ese anillo soñado, o si necesitas consejos para mantener reluciente el que ya tienes, estamos aquí para ti. Te invitamos a agendar una visita con nosotras y disfrutar de una asesoría personalizada. Juntos encontraremos o crearemos el anillo de compromiso perfecto, y te brindaremos todas las recomendaciones para que siempre luzca impecable.

Al final, elegir y cuidar un anillo de compromiso es una forma más de cuidar el amor que simboliza. Pon en ello tu dedicación y tu cariño, y verás cómo cada destello en ese diamante te devuelve el reflejo de una promesa que brilla eternamente 💍✨